¿Piensas demasiado? Es hora de dejar de hacerlo

 

 

 

Si piensas demasiado

Cuando estés pensando y pensando en algo pregúntate a ti mismo:

¿Esto importará en 5 años más? ¿O incluso en 5 semanas más?

He encontrado que ampliando mi perspectiva mediante el uso de estas simples preguntas puedo rápidamente dejar de pensar demasiado.

Establece plazos cortos para las decisiones.

Para las decisiones pequeñas, como si debería ir a lavar los platos, responder a un correo electrónico o hacer ejercicio, por lo general me doy 30 segundos o menos para tomar una decisión.

Para las decisiones un poco más grandes, que en el pasado me habría llevado días o semanas para pensar, yo uso un plazo de 30 minutos o lo dejo para cuando termine mi jornada laboral.

Conviértete en una persona de acción.

Cuando sabes cómo tomar acciones día a día, entonces postergas menos tus actividades porque ya no piensas demasiado.

Dar pequeños pasos y centrarme en conseguir solamente uno de estos pasos a la vez, es otro hábito que me ha funcionado muy bien.

Darte cuenta que no puedes controlarlo todo.

Tratar de pensar las cosas 50 veces puede ser una manera de tratar de controlar todo; para así cubrir cualquier evento en el que no quieres correr un riesgo, cometer un error, una falla o parecer como un tonto.

Pero esas cosas son parte de vivir una vida en la que realmente te sales de tu zona de confort. Toda persona que se puede admirar y ha vivido una vida que te inspira, ha fallado. Ellos han cometido errores.

Decir basta en las situaciones en las que sabes que no puedes pensar con claridad.

A veces, cuando tengo mucha hambre o cuando estoy acostado en mi cama a punto de ir a dormir, comienzan a tener pensamientos negativos.

A veces en el pasado, me podían hacer un poco de daño. Hoy me he vuelto bueno en capturar esos pensamientos de manera rápida y decirme a mí mismo:

No, no, no vamos a pensar en esto ahora.

Y si hay un problema real, entonces mi mente está preparada para tratarlo de una forma mucho mejor y más constructiva.

 

No te pierdas en simples temores.

Otra trampa en la que he caído muchas veces, que me ha estimulado el pensamiento excesivo, es que me he perdido en los miedos acerca de situaciones específicas de mi vida. Y así mi mente ha creado escenarios de desastre, que podrían pasar si actúo de determinada manera.

Así que he aprendido a preguntarme: Honestamente, ¿qué es lo peor que podría pasar?

Haz ejercicio.

El ejercicio me hace sentir más decisivo y cuando yo era de esas personas que le daba vuelta a todas las cosas, entonces era mi método de cambiar mi pensamiento a uno más constructivo.

Pasar más de tu tiempo viviendo el presente.

Ir más despacio. Reduce la velocidad de lo que sea que estás haciendo ahora mismo. Por ejemplo, muévete menos, habla más despacio o anda en bicicleta más lentamente..

Decirte a ti mismo: Ahora soy… A veces me digo a mí mismo: Ahora soy X. Y X podría cepillarse los dientes, dar un paseo por el bosque, o lavar los platos.

Interrumpirte y volverte a conectar. Si sientes que te estás perdiendo en el pensamiento excesivo entonces interrumpe ese pensamiento en tu mente, gritándote esto a ti mismo: ¡ALTO!

Pasa más tiempo con gente que no piensa demasiado las cosas.

Tu entorno social juega un papel muy importante, y no sólo las personas y grupos cercanos tuyos en la vida real. Pero también lo que lees, escuchas y observas. Los blogs, libros, foros, películas, podcasts y música.

Así que piensa qué personas o fuentes hay en tu vida, cercanas o lejanas, que alientan y tienden a hacerte pensar demasiado.

Autor entrada: Nelson Valenzuela

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