La músicoterapia a través de la historia

En la civilización hindú emiten sonidos varias veces al día en fracciones inferiores de cuarto de tono con alcances médicos, a fin de desarrollar las facultades mentales y místicas, en cualquiera de las tres variedades: alegre, solemne y triste. Para los egipcios la música actuaba sobre las emociones, y ello se aprendía en las escuelas. Ayudaba a tener un carácter ecuánime, servía para realizar algunas de las tareas faraónicas -referido también , y curaba enfermedades (la música ya se usaba en los hospitales hacia el año 1284 a. C.).

El caso más significado ha sido el del médico alejandrino Herófilo, que regulaba la pulsación arterial en consonancia con escalas musicales. Y en China existen referencias a la música con propiedades curativas.

El mundo griego construyó una cultura a camino entre el culto musical a los dioses y un importante componente intelectual que se convertiría en modelo social. Los mitos de Homero y Orfeo dan buena cuenta de su experiencia en la práctica del canto (éste domesticaba a las fieras) y postulaban efectos beneficiosos en la educación de la personalidad del aristócrata.

La música también servía para disipar el dolor del héroe Aquiles, que cultivaba la música al contar sus hazañas. Los pitagóricos -a mitad de camino entre una filosofía y una religión- llegaron a heredar estas habilidades destinadas a la curación y la purificación, con una gran amplitud y categoría, ya que producía un efecto sedante, calmante y de evasión.

Así sucedía con pensadores tan ilustres como Sotérico de Alejandría, Platón o Aristóteles. Creían que el ejercicio de la música era esencial en la praxis de los hombres, por su origen divino. Pero sin duda alguna, la teoría del ethos -enumerada principalmente por Aristóteles en La Política  y tomada de los egipcios- asocia estados anímicos (dolor, pereza, embriaguez, paz, oración, persuasión…) a los diversos modos de la música griega: cada ritmo, la altura de los sonidos y las escalas tenían su propio ethos. Además, Platón utiliza por primera vez los términos consonancia y disonancia en la República (III, 389 e), por lo que el mundo griego será pionero en el pensamiento occidental de la música y de la Musicoterapia.

Los romanos heredaron muchos elementos de la cultura griega, curaban ciertas patologías con la “música amorosa”, como el insomnio o las enfermedades mentales. Galeno tenía la convicción de que la música tenía poderes para contrarrestar las picaduras de serpientes, la depresión o los estados de tristeza.

Música y literatura

Entre la abundante literatura conservada, destacaremos las referencias que hacen Ovidio, Virgilio o Catón, a la hora de tener referencias musicales y recomendar el uso de las liras y el canto, y Apuleyo en su tratado De Musica.

La religión cristiana nació y creció en el ambiente judío y no pudo sustraerse de su influjo. El uso del canto para implorar a Dios quedó reflejado en numerosos pasajes de la Biblia: Éxodo IV, 15 (paso del mar Rojo); Números IV, 10 (mandato de Dios a Moisés de construir trompetas de oro para convocar a la comunidad); Libro de Josué, capítulo III (la toma de Jericó); el Libro de Samuel, capítulo XXI (David toca el arpa para sentir el alivio del espíritu maligno); el Libro de los Reyes capítulo III y varios más. Clemente de Alejandría en su obra Exhortación a los Griegos encontramos con un lujo de detalles las costumbres y ritos de la música del mundo griego. Para reafirmar el poder la música cita los mitos de Amfión y Arión, cuya habilidad les permitía encantar a delfines, al primero, y edificar los muros de Tebas, al segundo. Clemente refuta la anterior y propone una nueva música para alabar al Dios verdadero, que había de aliviar los dolores, la ira, y ser una medicina de persuasión.

De todos son conocidos los efectos beneficiosos (en algunos caso para prevenir la caída del cabello) de paz y sosiego que genera el canto gregoriano, además de predisponer para la meditación trascendente, pudiendo cada modo provocar una resonancia diferente sobre nuestra fisiología.

Post Author: sowelu

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